Los Mennonitas: La esencia de la agricultura familiar, ¿el modelo del futuro?

Su origen se remonta al siglo XVI en Suiza, al conformarse el ala pacifista de la Reforma Protestante bajo el liderazgo de Menno Simmons, su fundador; por Menno se conocen como mennonitas.

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Debido a las reformas del sistema educativo que se dieron en su época, sus niños y jóvenes se vieron obligados a atender la escuela pública correspondiente a su localidad, forzando a los más conservadores a buscar tierras aptas para un nuevo asentamiento encontrándolas en el norte de México. Los primeros mennonitas arribaron en 1922 provenientes de la provincia de Manitoba en Canadá.

Esta comunidad en particular está conformada por colonos que se han ido trasladando desde Chihuahua y la península de Yucatán a San Luis Potosí. Estudian la primaria en dos escuelas ubicadas dentro de sus territorios dónde aprenden a leer, escribir y algo de matemáticas básicas en un dialecto conocido como alemán bajo, aunque muchos también hablan español. Una vez completada la primaria, la palabra de Dios a través de la Biblia, el campo, la vida y su familia completan su proceso de formación.El uso de energía eléctrica es mínimo, principalmente para alimentar las bombas de extracción de agua de los pozos y algunas herramientas pero emplean vehículos de tracción animal para el desplazamiento dentro de la comunidad.  traccion animal menonitasTambién utilizan diversas tecnologías externas que hacen más eficiente su labor productiva: asistencia técnica, sistemas de riego, maquinaria e insumos son algunos de los elementos en los que esta comunidad se apoya para producir lo que consume y vende. Granos, carnes, hortalizas y lácteos – el famoso queso mennonita – son algunos de los alimentos que producen en sus parcelas y sus casas. La austeridad los determina e identifica, siendo un principio profundamente arraigado en su cosmovisión. El trabajo de campo es su vida, su misión y su medio de supervivencia y del cual hacen parte fundamental el ingenio y la improvisación cotidiana.

Para las siembras de este verano 2014, uno de ellos mejoró una vieja sembradora integrando seis tareas en un solo recorrido del tractor. En menos de 24 horas, con unos cuantos metros de manguera, una bomba aún más antigua que la sembradora y un contenedor reciclado de 200 litros construyó esto:

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IMG_3151En cada “viaje” surcan, siembran, aplican los tratamientos para semilla y suelo con ácidos húmicos y fúlvicos, biotecnología tradicional, nutrición orgánica y una fertilización inicial (NPK y microelementos orgánicos), para finalmente tapar y cerrar el surco.  Entre los beneficios inmediatos y más significativos de esta “sembradora mejorada” están:

  1. Reducción en el uso de maquinaria
  2. Reducción en el consumo de combustible
  3. Reducción de la labranza del suelo
  4. Reducción en la emisión de gases de efecto invernadero
  5. Incremento en la eficiencia del trabajo
  6. Reducción de costos de preparación y establecimiento de la parcela
  7. Menor exposición a factores de compactación del suelo

En el largo plazo, estos insumos para los cuales se diseñó esta mejora y que fueron aplicados exitosamente, comenzarán un proceso de recuperación y regeneración del suelo, eliminando la dependencia de la fertilización y los biocidas químicos, al coadyuvar en el restablecimiento de los ciclos naturales de los elementos y del equilibrio de los ecosistemas afectados. Pero esto es tan sólo el principio; la mejora en la estructura de los costos económicos y ambientales no basta; aún debemos resolver el problema de la degradación de los suelos y el alto contenido de sodio en el agua de uno de los pozos que los abastece. Para que se den una idea, esto es lo que queda alrededor de la válvula del pozo una vez se evapora el agua:

sal pozo menonita

Unos pocos milímetros debajo de la costra formada por el exceso de sales minerales algo de suelo se puede encontrar.

 sal suelo menonita

Y este es el suelo en el que tienen que sembrar:

 detalle suelo menonitadetalle suelo menonita 2

En la siguiente foto, al observar el color del suelo del lado izquierdo y la clorosis generalizada del sorgo sembrado del lado derecho, podemos ver como el suelo apenas puede soportar la germinación, pero una vez comienza la etapa de desarrollo, las deficiencias causadas por el desequilibrio biogeoquímico generado a los ecosistemas se hacen evidentes: contenidos nutricionales, algunos deficientes otros excesivos, pero ambos nocivos; baja capacidad de intercambio y de conductividad y baja capacidad de regulación hídrica entre otras. Este es un ejemplo claro del futuro de la agricultura mundial dónde sólo tendremos suelos degradados y fuentes de agua contaminadas para producir los alimentos de la humanidad, con una inquebrantable dependencia a los insumos químicos sintetizados en laboratorio.

 detalle siembra menonitaNuestra misión dentro de esta comunidad, y también a nivel global, es recuperar los suelos degradados, elevar al menos en 50% la productividad de las actividades agrícolas y reducir aún más los costos de establecimiento y mantenimiento de las parcelas, con ahorros sucesivos adicionales que se irán generando en la medida que logremos recuperar los ecosistemas afectados.

 El modelo agrícola del futuro es incierto. La humanidad es y ha sido un inmenso experimento en todos los campos, y la producción de alimentos no es la excepción; desafortunadamente, los datos duros no dejan lugar a duda que el modelo de prueba actual ha llevado los recursos naturales empleados a una degradación y contaminación excesiva, mermando significativamente la capacidad de soportar vida en nuestro planeta haciendo química, biológica y en general, científicamente imposible cumplir su promesa de producir alimentos para todos.

Hoy, muchos han cruzado el punto de inflexión y algunos el punto de quiebre al ver desmejoradas sus condiciones de vida en aspectos económicos y sociales, incluyendo su salud. Si queremos conservar nuestra capacidad de escoger y consumir alimentos libremente debemos cambiar radicalmente la mayoría de las prácticas convencionales

El modelo del futuro es el que realmente supla las necesidades alimenticias globales y aunque puede ser un híbrido de muchas disciplinas, los objetivos y las prioridades empleados durante los últimos 50 años para diseñar y determinar la forma de producir alimentos deben desaparecer y la sostenibilidad y sustentabilidad deben reemplazarlos en nuestros planes hacia el futuro, convirtiéndose en herramientas complementarias del desarrollo y crecimiento de la sociedad.

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